23 de maig 2018

CATALUÑA POR EL PEDREGAL


En un interesante artículo publicado en El País, el pasado 7 de mayo, bajo el título, No basta con que sea efectivo, Lluís Bassets, entre otras muchas cosas escribía: “El modelo a descartar, no tan solo por razones prácticas de alejamiento físico y de su complicado futuro judicial, es el del expresidente Puigdemont, que ha sido hombre de desgobiernos siempre, en la alcaldía de Girona y en la Generalitat, ocupado únicamente en su obsesión, el Estado independiente que no ha conseguido ni conseguirá. No habrá Estado para quienes no tienen ni por asomo sentido de Estado…”.
Es evidente que Carles Puigdemont no leyó o no prestó la más mínima atención a éste sensato escrito porque, de haberlo hecho, con toda probabilidad, no hubiera nombrado como su sucesor, para presidir la Generalitat, al diputado, de su grupo parlamentario JxCat, menos indicado para ello, Quim Torra. 
Digamos lo claro: Quim Torra es un supremacista xenófobo. Esta afirmación ni es gratuita ni es un juicio de valor.  Lo certifican sus tuits, sus artículos y sus libros. De poco o nada sirve que haya pedido “perdón si alguien se ha podido sentir ofendido”, como dijo, porque en ningún momento ha mostrado arrepentimiento por sus ideas. Además, su fascinación por la organización Estat Catalá, los hermanos Badía o Daniel Cardona, figuras nefastas de nuestra historia política del siglo XX, hace que desprenda un cierto tufo facistoide.
A Torra le ha faltado tiempo para desafiar al Estado. Mientras enviaba una carta a Mariano Rajoy pidiéndole dialogo, iba confeccionando la lista de su ejecutivo en la que ha incluido a dos políticos en prisión preventiva por supuestos delitos de rebelión y malversación y a otros dos huidos de la justicia que se encuentran en Bruselas. El nuevo presidente de la Generalitat no se ha andado con rodeos y desoyendo consejos de propios y extraños ha optado por la confrontación y el choque.
Quim Torra sabe que, aunque Jordi Turull y Josep Rull lleguen a tomar posesión de su cargo, su mandato será breve porque el Tribunal Supremo tiene previsto aplicar el artículo 384 bis de Ley de Enjuiciamiento Criminal que establece la suspensión para ejercer cargo público de los “individuos terroristas o rebeldes” una vez que el auto de procesamiento sea firme y se haya decretado su ingreso en prisión. La misma opción se podría utilizar con Toni Comín porque también está procesado por rebelión y tiene un auto de prisión vigente en España. Sin embargo, Lluís Puig sólo está procesado por malversación y desobediencia, por lo que no ería suspendido.
Pero es que, además, en el nuevo ejecutivo, que pretende Torra, la paridad brilla por su ausencia. De los 14 cargos que formarán el Govern tan solo tres serán mujeres. En cambio, el reparto entre partidos (la mitad para Junts per Catalunya, la otra mitad para Esquerra Republicana) ha sido escrupuloso.
¿Recuerdan? “El mundo nos mira,” nos decían los que decían hacer “la revolución de las sonrisas”. Entonces, unos cuantos dudábamos que el mundo nos mirara y que aquello fuera una revolución y más que fuera de sonrisas. Pues bien, se nos tachaba de agoreros, resentidos y no sé cuantas cosas más. Sin embargo, ahora se confirma: se ha degradado la presidencia de la Generalitat como no había sucedido nunca. La Cataluña que Quim Torra dice representar está en las antípodas de los valores de la UE. En Europa se hace bandera de la defensa de la dignidad humana, la igualdad y la no discriminación.
Ante esta situación, los partidos constitucionalistas no tienen otra opción que reafirmarse en la aplicación del 155. El procés iniciado por Artur Mas dividió a la sociedad catalana. Puigdemont puso a los catalanes a los pies de los caballos. Y ahora, Quim Torra está lanzado Cataluña por el pedregal.  Así se escribe la historia.
Como ha dicho y escrito en diversas ocasiones el prestigioso catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras: “esto sólo puede acabar mal o muy mal.”

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 22/05/18

15 de maig 2018

EL BENEFICIO DE LA DUDA


A principios de la semana pasada, desde el entorno más inmediato de Carles Puigdemont se anunció que, al no poder ser investido por vía telemática, se convocaría en Berlín, a la dirección de su partido el PDECat, para comunicarles el nombre de su sucesor al frente del Govern de la Generalitat y que después se pondría en contacto con sus socios de ERC para informarles de su decisión. Ni una cosa ni otra. Ninguneo a los suyos y falto el respeto a los socios. El jueves a media tarde, empezó a circular un video por las redes sociales, en el que el expresidente anunciaba el nombre de su delfín: Quim Torra i Pla, diputado al Parlament, undécimo en la lista por Barcelona de Junts per Catalunya (JxCat) en las elecciones del 21 D. Torra será escogido presidente provisional, hasta que Puigdemont pueda volver o decida convocar elecciones. (¿?) Sobran los comentarios.
En enero de 2016 la CUP se empeñó en echar a Artur Mas a la papelera de la historia y éste tuvo que dar un paso atrás y nombrar a Carles Puigdemont como su sucesor para evitar ir a nuevas elecciones. Entonces Mas pensó que con el perfil bajo de su sucesor podría gobernar desde la distancia. Se equivocó. Ahora, más de lo mismo. Es muy probable que Puigdemont haya elegido a Torra, que no tiene ninguna experiencia política, porque piensa que será fácilmente influenciable. Incluso dicen las malas lenguas que le ha prohibido que utilice su despacho. Así se visualizará más su interinidad. Además, como Puigdemont aspira a formar un consejo de la república o algo por el estilo, imagina que él será el presidente de facto. Craso error. Demos tiempo al tiempo.
Dejando de lado, por unos instantes, todas esas miserias política, en mi opinión, el ejecutivo que forme Torra, deberá lidiar, como cualquier otro gobierno de cualquier otro lugar, con la sanidad, en Cataluña tenemos las listas de espera más largas de toda España, con la educación, somos la comunidad autónoma con más barracones para que los niños se formen y, además desarrollar políticas sociales y luchar contra el paro y…, pero, sobre todo, Quim Torra debería formar un Govern que restablezca la convivencia entre los ciudadanos de Cataluña y entre Cataluña y el resto de España. Asimismo, deberá devolver la estabilidad política y la seguridad jurídica como primer paso para que las empresas contemplen la posibilidad de volver. A la vez que se establecen estímulos fiscales para hacer apetecible ese retorno.
Además, Cataluña debe participar de forma activa y propositiva en el nuevo sistema de financiación autonómica. También sería muy positivo que los partidos que den soporte al Govern colaboren con aquellas fuerzas políticas que impulsan una reforma de la Constitución y en consecuencia del Estatuto
Quim Torra debe renunciar a cualquier tentación de unilateralidad, practicar la lealtad institucional, respetar la legalidad y evitar aventuras que se sabe como empiezan, pero no como acaban. Después de casi 6 años viajando a Ítaca hemos naufragado estrepitosamente, llevamos más de 6 meses intervenidos con el 155, 5 meses sin gobierno y 3 intentos de investidura fallidos, necesitamos una etapa de relajación y seny.
Eso es, a mi entender, el mínimo que le debemos exigir al President de la Generalitat número 131.Sin embargo, después de escuchar su discurso en el debate de investidura, del pasado sábado en el Parlament, confieso que me gustaría equivocarme, y si eso ocurre me comprometo a pedir disculpas públicamente, pero mucho me temo que Quim Torra Pla, no es, ni por lo más remoto, la persona más idónea para ser el presidente de la Generalitat de Cataluña en estos momentos.
Torra empezó su intervención diciendo que él estaba allí de forma provisional, que le auténtico presidente era Puigdemont. Mala cosa. Así se degrada la Institución. Pero es que hizo un discurso incendiario, mezcla de épica guerrera y sentimentalismo ramplón de teleserie de media tarde, con soflamas políticas y sin ningún contenido social. Tan solo un mensaje claro y poco más: seguir el mandato del 1-O y empezar un proceso constituyente y trabajar por la consecución de la República catalana. Quizás enardeció a los suyos, pero a muchos nos puso los pelos como escarpias, por lo que puede ocurrir si este personaje intenta llevar adelante su proyecto.
De todos modos, vamos a concederle el beneficio de la duda y vamos a pensar que lo del sábado fue un calentón y que era una sobre actuación para obtener el beneplácito o, al menos, la abstención de la CUP, como al final ha sido.
Tal y como están las cosas, dejaremos los tuits, los artículos, el programa de gobierno y otros temas para mejor ocasión.  Prefiero aprovechar esta ventana para sugerir a Torra y los suyos que echen un vistazo a la estrategia que sigue el PNV en Euskadi y que comparen con lo que aquí se ha hecho y quieren seguir haciendo. A ver que resulta más rentable para seguir avanzando y para la ciudadanía, si la negociación y el acuerdo que practican los de Iñigo Urkullu o el enfrentamiento y la bronca que practican los de aquí. Después, que decidan lo que más nos conviene.

Bernardo Fernández
Publicado en e notícies 14/05/18

12 de maig 2018

INVESTIDURA IMPOSIBLE


El espectáculo (uno más) que ofreció el Parlament de Cataluña los pasados días 3 y 4 de este mes de mayo, fue lamentable. Los grupos independentistas, con el dictamen en contra de El Consell de Garantías Estatutarias porque no se ajusta ni a la Constitución, ni al Estatut y contradice la normativa de la Cámara, aprobaron, por procedimiento de urgencia, una reforma de la ley de Presidencia que, en teoría, ha de permitir una investidura telemática. Por su parte, el Gobierno que preside Mariano Rajoy ya anunció que recurrirá dicha reforma ante el Tribunal Constitucional (TC). Lo que equivale a que éste la suspenda de forma automática. De ahí que la posibilidad de una investidura a distancia sea solamente teórica, nada más.
Tan convencidos estaban los secesionistas de la inviabilidad de su reforma que, incluso antes de que se llevara a cabo el pleno para aprobarla, el “monarca” Puigdemont ya había convocado a su grupo parlamentario en Berlín (lo más normal del mundo, convocar en el corazón de Europa a un grupo parlamentario que tiene su ámbito de trabajo en Cataluña) y, además, para nombrar sucesor, al más puro estilo dinástico.
Y así fue. El sábado, 5 de mayo, los diputados de JxCat volaban a Berlín. Antes de salir, en unas declaraciones hechas en el aeropuerto de El Prat, Elsa Artadi anunciaba que iban a confeccionar una nueva hoja de ruta (yo ya he perdido la cuenta de las hojas de ruta que han elaborado los secesionistas). Aunque lo que se comentaba en las tertulias políticas y lo que sostenían la mayoría de los medios de comunicación, era que se iba a nombrar un sucesor para optar a la investidura.
Sin embargo, está visto que, al ex president fugado y a su entorno, les gusta ser originales. Por eso decidieron seguir jugando a la ruleta rusa. O, dicho de otro modo, optaron por mantener unos días el pulso con el Estado y proponer a Puigdemont para la investidura. Es decir, una investidura imposible porque el TC, como era de prever ya ha suspendido de manera cautelar la reforma de la Ley de Presidencia.  
En realidad, esta decisión, además de ser un insulto a la ciudadanía, lo que pretende es tensar un poco más la cuerda y desgastar al Gobierno central. No obstante, lo que se pone de manifiesto es que cada día que pasa Puigdemont se aleja más de la realidad y vive en un mundo paralelo. Además, se hace más visible la confusión y división que existe entre los independentistas. Mientras que desde Esquerra e incluso desde el PDCat, piden un president sin cargas jurídicas que pueda nombrar un ejecutivo efectivo en JxCat siguen en su universo paralelo.
Sea como sea, el hecho cierto es que los tiempos se agotan y de no hacerse una investidura efectiva, antes del 22 de mayo, los catalanes deberemos volver a las urnas el 15 de julio y eso es un riesgo demasiado alto para los secesionistas.  De ahí que Oriol Junqueras dijera desde la cárcel: “no podemos desaprovechar los resultados del 21 de diciembre”.
Por su parte, Eduard Pujol, portavoz del grupo parlamentario de JxCat, en la comparecencia que hizo tras la reunión de Berlín, reconoció que la investidura de Puigdemont era muy difícil, por eso se había marcado como fecha tope el 14 de mayo y, de no logarlo, buscar otra alternativa.
Otra alternativa que parece que será Quim Torra, predecesor en el cargo como presidente de Omnium de Jordi Cuxart que le sustituyó en 2015.
Veremos cómo evolucionan los acontecimientos a partir de ahora, pero ha de quedar claro qué si Cataluña sigue sin gobierno y está en vigor el 155, es responsabilidad única y exclusiva de Carles Puigdemont y su equipo. Él pudo haber convocado elecciones en octubre y no lo hizo. Los suyos podían haber formado gobierno a partir del 31 de enero y no lo han hecho. De haber tomado una de esas dos decisiones, nos hubieran ahorrado todo este trágala que estamos viviendo y todo por el egocentrismo de un individuo.
En definitiva, todo esto es una gran tomadura de pelo, una grave irregularidad y se demuestra que, los intereses personales de un fugitivo, algunos los ponen por encima del interés general.

Bernardo Fernández
Publicado en El Catalán 11/05/18

08 de maig 2018

CUANDO RECTIFICAR ES DE SABIOS


Estamos de enhorabuena. 59 años después de su creación, al amparo del nacionalismo confesional, y con más de 850 muertos a las espaldas, la banda criminal ETA ha decidido poner fin a su loca y absurda carrera hacia ningún sitio.
En efecto, el pasado jueves 3 de mayo, Josu Ternera leyó un comunicado en el que anunciaba que se habían desmantelado totalmente el conjunto de las estructuras de ETA y daban por concluida su actividad política.
Después, como no podía ser de otro modo, en el más puro estilo etarra, es decir, con mucho boato escenificaron la bajada de la persiana con más pena que gloria. Eso sí, al acto asistieron un grupo de gente que decían ser de un montón de asociaciones que no conocía casi nadie, y como cabeza de cartel Gerry Adams, en un tiempo, mandamás del Sinn Féin y como estrella invitada Michel Camdessus que fue director del FMI. Paradojas de la vida, un representante del capitalismo más brutal asistiendo al desmantelamiento de una organización seudo socialista. Ver para creer.
De hecho, en una carta firmada por ETA, fechada el 16 de abril y que se hizo llegar a diversas instituciones, así como a organizaciones políticas y sociales se anunciaba que se daba por terminado el ciclo histórico de la banda y su función.
De manera casi simultánea, aunque pasó prácticamente inadvertido, los obispos del País Vasco hacían público un mensaje pideindo perdón por las complicidades de la iglesia vasca con los causantes de tanta muerte y tanto dolor.
Ciertamente, curioso este mensaje porque son muchos los demócratas que aún llevan tatuada en algún rincón de su memoria la negativa de monseñor Setien (aquel que desde el púlpito defendía el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco) a ceder la catedral de San Sebastián para celebrar el funeral del senador socialista Enrique Casas, asesinado por ETA, en 1984.
Para la Iglesia católica española es una costumbre demasiado habitual meterse en terrenos que no le corresponden y después olvidar al lado de quien estuvieron y que hicieron. Así, por ejemplo, llamaron a una guerra civil (la nuestra) Santa Cruzada, dieron toda clase de soporte a los sublevados, antes, durante y después de la contienda y una vez acabada, rindieron pleitesía al dictador y a sus afines. Más tarde, cuando empezaron a pintar bastos para la dictadura, de forma discreta, dejaron hacer a los curas comunistas, pero nunca pidieron perdón por las tropelías que en nombre de Dios cometieron, ni por haber dado cobertura a auténticos criminales. Ya, en plena democracia, en vez de dedicarse a cultivar las almas de sus feligreses, han sido beligerantes y se han posicionado nítidamente en contra de cuestiones y leyes del ámbito civil, tales como la ley del divorcio, la del aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Ahora mismo, con la que está cayendo en Cataluña, no resulta muy difícil encontrar parroquias donde hay pancartas colgando de la fachada que piden libertad para los presos políticos. Pero es que fueron más de 300 los curas que en una pastoral exhortaron a los ciudadanos a ir a votar al referéndum ilegal del 1 de octubre “para defender las legítimas aspiraciones del pueblo catalán”, decían
Días atrás, coincidiendo con la festividad de la Virgen de Montserrat, el Abad de la basílica que lleva el nombre de la virgen; Josep María Soler, rezó por los presos políticos en la ceremonia que se celebró en honor de su Santa Patrona y pidió que vuelvan a su país los que están en la cárcel de manera preventiva y los que están en el extranjero.
También le pidió a la virgen que nos proteja como pueblo y nos de abrigo con su manto. Sin embargo, en ningún momento hizo referencia alguna ni a la justicia, ni a la legalidad, ni a nada que se le parezca.
Es muy triste que todo esto suceda en Occidente y en pleno siglo XXI. Por desgracia en Europa tenemos amargas experiencias de los nefastos resultados que provoca la mezcla de religión y nacionalismo. Sin embargo, parece que algunos no aprenden. Sería muy positivo que los prelados catalanes y todos sus sequitos analizaran lo sucedido en el País Vasco, no vaya a ser que aquí cometan los mismos errores que sus colegas cometieron allí. Porque, si bien es cierto que la acción política es muy distinta, allí y aquí. También es verdad que las bases ideológicas, de unos y otros se parecen como dos gotas de agua.
Así las cosas, harían bien los prelados en recordar que rectificar es de sabios. Sobre todo, si se hace antes de que sea demasiado tarde.

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 07/04/18


30 d’abril 2018

LAS CLOACAS DEL PODER


El mono tema procesista cada vez resulta más tedioso, quizás por eso, el sunami que ha removido, estos días, la ciénaga política madrileña ha despertado nuestras neuronas y ha dado un poco de vida ante tanto titular de victimismo ya amortizado.
Así las cosas, a los que tenemos la gran suerte de dejar por escrito nuestras opiniones sobre los temas más variopintos y, además, verlas publicadas, nos ha venido como agua de mayo el lamentable espectáculo que ha ofrecido Cristina Cifuentes con su máster no realizado y las cremas no pagadas.
Dicen que Cifuentes tenía previsto presentar su dimisión como presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid el próximo 2 de mayo. Precisamente el día que se celebra la Fiesta de la Comunidad. Sin embargo, alguien, por si acaso, ha decidido hacerla caer antes.
Se comenta en los mentideros políticos madrileños que, en otoño de 2016, un empresario con importantes intereses en la Comunidad se puso en contacto con diversos medios de comunicación de ámbito nacional ofreciéndoles importante documentación sobre la vida privada de Cristina Cifuentes, entre la misma un video que la dejaba bastante mal parada, a cambio de que se dejara de publicar información sobre el ático de Ignacio González en Estepona. Entonces, nadie entró al trapo y el asunto, hasta hace unos días, permaneció archivado, vayan a saber ustedes donde.
El caso es que, 35 días después de que se destapara el escándalo del no máster, a Cifuentes le ha estallado un bombazo en plena cara,  por hurtar unas cremas en un centro comercial. El hecho en sí es doblemente miserable. Miserable porque alguien ha hurgado en la vida personal de un cargo público para sacar sus miserias a la luz y acabar así con su carrera política. A la vez, también es miserable que una persona en la que millones de ciudadanos han depositado su confianza para que gestione cosas tan sensibles como la sanidad, la educación de los hijos o las ayudas sociales, haya sido capaz de hurtar unas tristes cremas regeneradoras. Si eso hizo en un súper mercado ¿qué no sería capaz de hacer en un lugar como el Gobierno de la Comunidad de Madrid dónde se mueven cientos de millones de euros? Menos mal que cuando accedió al cargo advirtió que tendría tolerancia cero con la corrupción porque si no, a poco que se hubieran despistado los madrileños se lleva a su casa la fuente de Cibeles o la puerta de Alcalá. Eso sí, por error y sin darse cuenta, naturalmente.
De hecho, Cifuentes debería haber dimitido inmediatamente después de que se destaparan las irregularidades de su título. Ella sabía mejor que nadie que había de verdad y que de mentira en ese affaire. Sin embargo, prefirió poner en marcha el ventilador y hacerse la víctima lamentando una campaña contra ella de acoso y derribo, orquestada, según dijo, desde su propio partido.
Bien es cierto que fue Cifuentes quien informó al fiscal de posibles irregularidades en el Canal de Isabel II y que también puso al descubierto diversas deficiencias en la construcción de la ciudad de la Justicia.  Quizás, de esa forma, la ya expresidenta estaba firmando su defunción política y ahora los carroñeros políticos no han hecho otra cosa que cobrarse la pieza al más puro estilo de la mafia.
Hace un par de semanas era aclamada en la convención que su partido hizo en Sevilla. En cambio, ahora, algunos de aquellos que entonces la aplaudieron son los que han precipitado su caída.
Muchos pensábamos que con la corrupción del PP valenciano ya habíamos visto todo lo malo y peor que se podía ver en política. Nos equivocamos. En Madrid, desde el tamayazo en 2003 y con los casos Gürtel, Púnica y Lezo, además de los aferes internos, los populares nos han demostrado que siempre se puede hacer peor y siempre se puede corromper más.
Desde luego, no seré yo quien mueva un dedo ni escriba una frase en defensa de un personaje como Cristina Cifuentes. No obstante, este turbio asunto pone de relieve que, si los caminos del Señor son inescrutables, lo que se cuece en la cocina de las cloacas del poder, para conseguirlo, mantenerlo o cargarse a quien lo ostenta -según interese en cada momento-, es insondable.

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 30/04/18

28 d’abril 2018

ALCALDABLE VALLS


Una de las noticias políticas -aparte del afer Cifuentes, claro está- que más ha llamado la atención y se ha comentado estos días, es la posibilidad de que Manuel Valls, ex primer ministro del Gobierno de Francia y exaspirante a presidente de la República francesa, se presente como candidato a la alcaldía de Barcelona por Ciudadanos.
En efecto, cuando queda un año para las próximas elecciones municipales, los partidos van perfilando sus estrategias y no se puede negar que los de Albert Rivera están crecidos y van a jugar fuerte. Días atrás el partido naranja anunció que habían ofrecido al político francés, de origen barcelonés, la posibilidad de encabezar su candidatura al ayuntamiento de Barcelona y éste, lejos de rechazar la idea, sin esconder su satisfacción por la oferta, pidió un tiempo para decidir; si bien todo indica que acabará aceptando.
Manuel Valls fue, en sus inicios políticos, alcalde de Evry, una ciudad en la periferia de París. Cargo que dejó para pasar a ser ministro del interior y después primer ministro con Françoise Hollande. Ese currículo le acredita con la experiencia y capacidad suficiente para ser alcalde de Barcelona. No obstante, tiene el hándicap de desconocer las entretelas de la ciudad. Bien es cierto que eso se podría solventar con un equipo de buenos asesores.
Su credo político es una mezcla entre socialismo y neoliberalismo y ha demostrado un firme compromiso con la democracia y el constitucionalismo.
De confirmarse su candidatura, Valls podría aspirar a lograr apoyos, tanto en al caladero de votos del PSC, como en el del PP.  Ambas formaciones están en momentos bajos y cualquier nuevo contratiempo puede ser nefasto para sus aspiraciones en el campo municipal. Asimismo, una parte considerable del electorado de los comunes podría ser tentada por los cantos del líder catalán-francés.
Sin duda, uno de los mayores atractivos políticos de Valls es que con su bagaje pueda romper la dinámica perversa de carácter identitario que se ha instalado en Cataluña y está contaminando también a la ciudad de Barcelona. Es decir, uno de los activos del hipotético candidato de Ciudadanos podría ser centrar el debate electoral en lo que corresponde, esto es: el modelo de ciudad que es lo que se ha de dirimir en los comicios de mayo de 2019. No la cuestión de la independencia que, en el mejor de los supuestos, pertenece a otro ámbito.
En cualquier caso, lo más probable es que el próximo ayuntamiento esté más fragmentado que nunca y eso puede dificultar aún más la gobernabilidad del consistorio.
Llegados a este punto, la pregunta es obvia, ¿si Manuel Valls no logra ser alcalde, aguantará cuatro años en el banquillo de la oposición?
Como dijo el poeta: “la respuesta está en el viento”.

Bernardo Fernández
Publicado en El Catalán 28/04/18

24 d’abril 2018

GOVERN, PRESUPUESTOS Y PAZ


Pese a que la situación política catalana sigue tan embrollada como en los últimos tiempos, soy moderadamente optimista y me atrevo a vaticinar que, en breve, tenderemos Govern efectivo en Cataluña y muy pronto, también, se aprobarán los Presupuestos Generales del Estado para 2018.
He llegado a esas dos conclusiones porque, por una parte, se percibe que en las filas independentistas catalanas empiezan a entender que es necesario y urgente desbloquear cuanto antes la situación y volver a la normalidad. Y, por otra, porque el PNV, más allá de sus postureos con el 155, no puede permitirse el lujo de no votar unos presupuestos que son especialmente generosos con Euskadi.
En efecto, en una reunión del grupo parlamentario JxCat, celebrada en Berlín el pasado día 18, algunos diputados dejaron oír su voz para pedir a Puigdemont que se deje de utopías y permita la formación de un Govern efectivo, ya.
ERC y la comisión ejecutiva del PDeCAT, hace tiempo que vienen reclamando un Ejecutivo que gobierne. Ahora se le han sumado casi una quincena de diputados que son, a la vez alcaldes y ven como con la aplicación del artículo 155 de la Constitución se están retrasando proyectos vitales en sus ciudades y pueblos cuando falta un año para que se celebren las próximas elecciones municipales.
En estas circunstancias, si por fin, en Cataluña se constituyera un Govern la normalización institucional se restablecería, quedaría derogado el famoso 155, se aprobarían los Presupuestos Generales del Estado y al conjunto de España volvería la normalidad alterada por la situación catalana.
Por otra parte, el PNV se juega mucho en el envite de los presupuestos. El pasado día 20 de abril se acababa el plazo para presentar enmiendas a la totalidad y los nacionalistas vascos no presentaron ninguna. Esperaran a finales de mayo, que es cuando se llevará a cabo la votación definitiva para pronunciarse, con la esperanza de que entonces lo de Cataluña esté resuelto o en vías de solucionarse.
Y es que, digan lo que digan, al PNV le interesa, y mucho, que los presupuestos del PP salgan adelante. De ese modo, se aseguran una inversión en infraestructuras para Euskadi de más de 500 millones de euros. De paso, dan un respiro a los populares y se evita así un adelanto electoral que podría beneficiar a Ciudadanos que es el enemigo a batir para los nacionalistas vascos, porque los de Rivera ya han avisado que cuando gobiernen suprimirán el Concierto. Además, como complemento a tanto colaboracionismo, el PP vasco daría su apoyo a los presupuestos que presente el Gobierno del Lendakari Iñigo Urkullu que no tiene la mayoría suficiente en el Parlamento de Vitoria.
Bien es verdad que, para una buena parte del electorado del PNV, la imagen que les está llegando de Cataluña con un autogobierno intervenido por el Estado es muy negativa. Así las cosas, es muy posible que alguna factura, electoral tendrán que pagar los seguidores de Sabino Arana, si dan apoyo al PP con el 155 en vigor.
Veremos. Todo está abierto y casi todo es posible. Ahora bien, una cosa es incuestionable: el calendario no para y los tiempos se agotan. Pero sí estas previsiones se hacen realidad, en especial la primera, y se confirma la disolución de ETA en los primeros días de mayo, como se viene anunciado. Después de tanto sufrimiento y tanta incertidumbre, valdrá la pena hacer un buen brindis. Nos lo habremos ganado.


Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 23/04/18

CATALUÑA POR EL PEDREGAL

En un interesante artículo publicado en El País, el pasado 7 de mayo, bajo el título, No basta con que sea efectivo, Lluís Bassets, entr...